Marcha de antorchas en Oslo acompaña la entrega del Nobel de Paz a María Corina Machado

La tradicional marcha de antorchas que cada año acompaña la entrega del Premio Nobel de la Paz se realizó este 10 de diciembre en el centro de Oslo, esta vez marcada por la presencia masiva de venezolanos que salieron a las calles para celebrar el reconocimiento otorgado a la líder opositora María Corina Machado. La manifestación se convirtió en un símbolo de respaldo a la lucha por la democracia en Venezuela, en un momento en que la dirigente permanece en la clandestinidad.
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El recorrido, encabezado por la Alianza Noruega Venezolana por la Justicia, partió al caer la tarde desde la zona del Ayuntamiento con cientos de antorchas encendidas y banderas venezolanas. La marcha avanzó por las principales avenidas de la capital noruega hasta llegar a las inmediaciones del Parlamento, donde se realizó un acto cultural y de solidaridad. Los organizadores destacaron que la convocatoria buscó “mantener viva la esperanza de libertad” y mostrar al mundo la crisis política que enfrenta Venezuela.
Este año, la marcha generó un debate debido a que el Consejo Noruego de la Paz —tradicional responsable del evento durante más de siete décadas— decidió no organizarla. La entidad, que agrupa organizaciones pacifistas, argumentó que el perfil político de Machado no se ajusta a sus principios históricos. Ante esa decisión, la comunidad venezolana radicada en Noruega asumió la organización para evitar que la fecha pasara desapercibida.
La entrega del Nobel también estuvo rodeada de tensión. María Corina Machado no pudo asistir a la ceremonia por motivos de seguridad y restricciones de movilidad en su país. El premio fue recibido en su nombre por su hija, Ana Corina Sosa, quien leyó un mensaje en el que la líder opositora agradeció el apoyo internacional y reiteró su compromiso con “una transición democrática y pacífica” en Venezuela.
A pesar de las controversias, la jornada en Oslo culminó en un ambiente cargado de emoción. Entre antorchas, cantos y consignas, la diáspora venezolana expresó que el Nobel representa no solo un reconocimiento a Machado, sino también un impulso moral para quienes continúan exigiendo libertades fundamentales. Para muchos, las luces encendidas en la fría noche noruega simbolizaron la esperanza de un país que busca reencontrarse con la democracia.





