Presidenciales: Decisión del Caribe debe ser estratégica para direccionar rumbo de Colombia

Por JAVIER DE LA HOZ LUNA
Colombia vuelve a entrar en la fase más intensa de su vida democrática. La elección presidencial no será una elección cualquiera. Será, en muchos sentidos, un referendo político sobre el rumbo del país: si se corrige el camino, si se radicaliza el cambio o si emerge una nueva alternativa de autoridad…El Caribe colombiano, no puede seguir de espectador debe tomar una decisión estratégica para direccionar el rumbo del país este 31 de mayo.
Por primera vez en la historia democrática de Colombia, 14 candidatos buscan llegar a la Casa de Nariño, en medio de la polarización del país, en materia política, que quedó evidenciado durante las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo. Ningún candidato gana la Presidencia sin conquistar los votos de la Costa. La región concentra un enorme peso electoral y, además, representa uno de los motores económicos más importantes del país gracias a sus puertos, su turismo y su potencial energético.
Por eso, lo que está en juego para el Caribe no es solo una preferencia ideológica, sino una decisión estratégica sobre su propio futuro.
En este escenario aparecen tres figuras que representan proyectos profundamente distintos: la senadora Paloma Valencia, el abogado Abelardo de la Espriella y el senador del Pacto Histórico Iván Cepeda Castro.
Paloma Valencia: orden, seguridad y confianza económica
La victoria de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia la convirtió en la principal figura del bloque político que busca recuperar el poder para la centro-derecha. Su candidatura cuenta con el respaldo político del expresidente Álvaro Uribe Vélez, una figura que aún conserva enorme influencia electoral en amplios sectores del país, además de llevar en como su fórmula a la vicepresidencial al ex director del DANE, Juan Daniel Oviedo, que se ha convertido en el fenómeno político del momento.
El mensaje de Valencia es claro: recuperar la seguridad, fortalecer la institucionalidad y devolverle confianza a la economía colombiana.
Para el Caribe, este enfoque tiene implicaciones directas. La región necesita seguridad para proteger sus rutas marítimas, estabilidad para atraer inversión y políticas que impulsen la competitividad de sus puertos y su industria turística.
En términos políticos, su candidatura busca reconstruir una coalición amplia que agrupe empresarios, sectores productivos, clases medias urbanas y votantes preocupados por el deterioro económico y la inseguridad.
Si logra consolidar esa base electoral, Valencia podría convertirse en la opción más fuerte del espectro político que apuesta por un regreso al orden institucional.
Abelardo De la Espriella: la voz de la mano dura
La candidatura de Abelardo De la Espriella se mueve en el mismo espectro ideológico, pero con un tono mucho más confrontacional.
Respaldado políticamente por el dirigente conservador Enrique Gómez Martínez, De la Espriella se presenta como un candidato dispuesto a enfrentar sin concesiones al crimen organizado y a lo que considera el debilitamiento del Estado.
Su discurso ha calado en sectores de la opinión pública que sienten que el país ha perdido autoridad frente a fenómenos como el narcotráfico, la corrupción y el desorden institucional.
En el Caribe, donde la criminalidad organizada ha penetrado durante décadas los corredores marítimos y comerciales, ese mensaje de autoridad puede tener resonancia.
Sin embargo, el desafío político para De la Espriella es enorme: convertir su popularidad mediática en una estructura electoral nacional capaz de competir con las grandes maquinarias políticas.
Iván Cepeda y la apuesta por profundizar el cambio
En la otra orilla del debate político se encuentra Iván Cepeda Castro, uno de los dirigentes más emblemáticos de la izquierda colombiana.
Cepeda representa la continuidad del proyecto político impulsado por el presidente Gustavo Petro y por el movimiento progresista que llegó al poder en 2022.
Su discurso propone profundizar las reformas sociales, ampliar la intervención del Estado en sectores estratégicos de la economía y consolidar el proceso de paz.
Para sectores sociales del Caribe —particularmente jóvenes, comunidades rurales y organizaciones populares— estas propuestas mantienen atractivo, especialmente en territorios donde la pobreza y la desigualdad siguen siendo profundas.
Pero la izquierda enfrenta un obstáculo histórico en la región: la persistencia de estructuras políticas tradicionales que dominan buena parte del poder territorial.
El Caribe no puede volver a ser espectador
La historia electoral colombiana demuestra que el Caribe tiene el poder de inclinar la balanza nacional. Sin embargo, también demuestra algo preocupante: muchas veces la región ha votado masivamente sin lograr que sus prioridades se conviertan en políticas de Estado.
La Costa necesita mucho más que promesas.
Necesita: Infraestructura moderna, seguridad para el comercio marítimo, inversión social real, oportunidades para millones de jóvenes y políticas de desarrollo regional sostenibles
La elección presidencial de 2026 debería ser el momento para que el Caribe vote pensando en su futuro estratégico y no solo en cálculos políticos de corto plazo.

