Siete cámaras de velocidad en la autopista Barranquilla–Cartagena generan controversia, Mintransporte solicitó suspende la operación

La instalación y entrada en operación de nuevas cámaras de detección electrónica de velocidad en la autopista Barranquilla–Cartagena abrió un nuevo debate sobre los mecanismos de control vial en este importante corredor de la región Caribe.
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La preocupación surge porque, con la autorización de tres nuevos dispositivos, serían siete las cámaras de velocidad instaladas en este tramo, cuatro de ellas actualmente en funcionamiento. Ante el conflicto de competencias existente, se solicitó a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) suspender la entrada en operación de las tres nuevas cámaras.
La petición plantea que la detección electrónica debe tener como principal propósito prevenir siniestros viales y salvar vidas, y no convertirse en un mecanismo orientado al recaudo de recursos mediante la imposición de comparendos.
La discusión también pone sobre la mesa la necesidad de implementar una estrategia integral para mejorar la seguridad de quienes transitan por la autopista. Entre las alternativas planteadas están las obras de ingeniería vial, una adecuada señalización, campañas pedagógicas y mayores controles, como herramientas complementarias a la tecnología.
Mientras se define el conflicto de competencias y la situación de las nuevas cámaras, la solicitud busca que las autoridades revisen integralmente las condiciones de seguridad del corredor Barranquilla–Cartagena y determinen cuáles medidas son realmente efectivas para reducir la accidentalidad.
La prioridad, según el planteamiento, debe ser clara: que los controles de velocidad contribuyan a proteger la vida de los usuarios de la vía y no sean percibidos únicamente como instrumentos de recaudo.





