ALTERNATIVAPOLITICA: ¡El Atlántico necesita un relevo generacional!

Por: Javier De La Hoz Luna
Director de AlternativaCaribe.Info
Comenzó la cuenta regresiva para quienes aspiran a someter sus nombres a consideración de los electores en los comicios regionales del próximo año, en los que se definirán los mandatarios territoriales para el nuevo periodo constitucional. En el Atlántico, mientras se empiezan a mover las fichas políticas, también crece el debate sobre la necesidad de un relevo generacional. Al evaluar la hoja de ruta de los tres mandatos del gobernador Eduardo Verano, algunos sectores consideran que el departamento necesita nuevas ideas, propuestas frescas y una renovación de las prácticas políticas en el territorio. El mensaje de las pasadas elecciones al Congreso de la República dejó, además, una señal que no puede ser ignorada: buena parte del electorado decidió castigar en las urnas a sectores de la política tradicional que durante décadas han tenido una marcada influencia sobre los municipios del Atlántico y sobre buena parte de la agenda regional.
Es hora de hacer un alto en el camino. Todo cambio trae consigo consecuencias positivas y negativas, pero el nuevo escenario político invita a desarrollar ideas renovadoras. Las nuevas generaciones están ávidas de escribir una nueva historia desde los entes territoriales, muchos de ellos todavía administrados bajo esquemas políticos tradicionales, con prácticas clientelistas que suelen traducirse en el reparto de cuotas burocráticas entre los mismos sectores de siempre. El debate debe centrarse en si esas prácticas realmente responden al interés colectivo o si terminan favoreciendo estructuras políticas particulares, mientras es el contribuyente quien, finalmente, termina pagando la cuenta del funcionamiento del Estado.
Si bien es cierto que el modelo administrativo y político construido durante las últimas tres décadas ha permitido que Barranquilla llegue a ser reconocida como una ciudad de “Otro Nivel”, producto de importantes procesos de transformación y de una macrogestión, otra es la realidad que muchos observan en el departamento del Atlántico. Consideramos que ha llegado el momento de revisar y recomponer algunos aspectos del manejo administrativo y político. Hay un desgaste propio del paso del tiempo y de la repetición de las mismas fórmulas. Quienes representan diferentes estamentos de los entes territoriales deben entender que la administración pública no puede convertirse en patrimonio de ninguna generación ni de ninguna casa política. La renovación no significa desconocer lo construido; significa abrir espacio para quienes tienen nuevas ideas y quieren aportar al fortalecimiento de la democracia y de la administración pública.
Al analizar el modelo político-administrativo actual también aparecen señales que alimentan el debate. La renuncia, en menos de un mes, del director del Carnaval de Barranquilla, Juan Ospino Acuña, abrió interrogantes después de la decisión de la Alcaldía de nombrar en propiedad al secretario de Cultura del Distrito. A partir de este episodio han surgido versiones sobre una eventual aspiración de Ospino al primer cargo distrital, aunque cualquier decisión en ese sentido dependerá de sus propias definiciones y del escenario político que se configure. A ello se suma la reciente renuncia de Yesid Turbay a la Oficina de Seguridad y Convivencia del Distrito, un hecho que también dejó preguntas abiertas sobre el rumbo de la política de seguridad de Barranquilla y sobre el futuro político de quien estuvo al frente de esa dependencia. En política, las renuncias pocas veces pasan inadvertidas y, cuando ocurren en vísperas de un nuevo ciclo electoral, inevitablemente generan preguntas.
Muchos aspiran a contar con el respaldo de los sectores políticos tradicionales, incluido el actual secretario general de la Gobernación, Pedro Lemus Navarro, quien ha sido identificado políticamente con el gobernador Eduardo Verano. Sin embargo, una cosa son los acuerdos entre dirigentes y otra muy distinta es lo que termina expresando el elector en las urnas. Esa será, finalmente, la verdadera prueba para quienes pretendan gobernar el departamento y el Distrito.
Entre quienes han expresado o han sido mencionados alrededor de la carrera por la Gobernación aparecen nombres con trayectoria política. Uno de ellos es Alfredo Varela, exdiputado y excandidato a la Gobernación, quien buscaría nuevamente competir por el primer cargo departamental. Su anterior campaña lo ubicó como uno de los principales contendores de Eduardo Verano. Ahora deberá definir alianzas y respaldos, en medio de un escenario político diferente al de anteriores elecciones.
También aparece Isabella Pulgar Mota, con una trayectoria en la Asamblea del Atlántico y una presencia política que le ha permitido recorrer diferentes municipios del departamento. Pulgar ha promovido las escuelas de liderazgo “Ciudadanos Valientes” y ha mantenido su actividad política con miras a fortalecer su proyecto. Su paso por la Asamblea estuvo marcado por debates de control político sobre diferentes asuntos de interés departamental, algunos de ellos relacionados con actuaciones de la administración. Su propósito, según ha expresado, es consolidar una nueva etapa de liderazgo político en el Atlántico.
A estos nombres se suman Guillermo Polo Carbonell y Elverth Santos Romero, entre otros dirigentes que han comenzado a mover sus fichas y a explorar escenarios para las elecciones de 2027. La lista, seguramente, seguirá creciendo durante los próximos meses, porque apenas comienza la carrera y todavía falta conocer las alianzas, los avales y las decisiones de los diferentes sectores políticos.
Hoy, quienes mantienen una aspiración a un cargo de elección popular saben que deberán definir si buscan el respaldo de las estructuras políticas tradicionales o si intentan construir proyectos independientes mediante los mecanismos establecidos por la legislación electoral. Muchos esperan la definición del calendario electoral y las condiciones para la inscripción de Grupos Significativos de Ciudadanos, la recolección de firmas y su posterior revisión y reconocimiento por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Pero más allá de las firmas, los avales y las alianzas, hay una realidad que ningún aspirante puede desconocer: será el elector quien tenga la última palabra. El 31 de octubre de 2027, los atlanticenses decidirán entre continuidad, renovación o nuevas alternativas para conducir los destinos del departamento y sus municipios. La política puede hacer cálculos, los dirigentes pueden construir acuerdos y las casas políticas pueden mover sus fichas; pero al final serán los ciudadanos, con su voto, quienes escribirán el próximo capítulo de la historia política del Atlántico.



