Paro armado golpea la economía de Santa Marta: pérdidas millonarias se acercan a los $100.000 millones

El paro armado que afecta a Santa Marta y otros sectores del Magdalena comenzó a generar un fuerte impacto sobre la economía regional, con pérdidas que, de acuerdo con estimaciones de los gremios, podrían acercarse a los 100.000 millones de pesos cuando se contabilicen los efectos sobre el comercio, el transporte, los servicios y las actividades productivas. La Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena calcula pérdidas de $39.590 millones por día como consecuencia de las dificultades para desarrollar normalmente las actividades económicas.
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El golpe no se limita a la capital del Magdalena. Según el presidente de Fedetranscarga, Arnulfo Cuervo, durante el primer día del paro dejaron de percibirse aproximadamente $39.000 millones en Santa Marta y otros $42.000 millones en la región Caribe, debido principalmente a la suspensión de despachos de mercancías entre Santa Marta y La Guajira y a las restricciones para el transporte de carga.
La situación también afecta a más de 22.000 unidades productivas y a más de 100.000 personas vinculadas a sectores como comercio, hotelería, restaurantes y gastrobares, según el balance divulgado por la Cámara de Comercio. El impacto resulta especialmente significativo para trabajadores y pequeños comerciantes cuyos ingresos dependen de la actividad diaria.
El transporte de carga se encuentra entre los sectores más afectados. Decenas de vehículos permanecen represados en Barranquilla a la espera de condiciones de seguridad para avanzar hacia Santa Marta, mientras empresas y transportadores enfrentan retrasos en el movimiento de mercancías y dificultades de abastecimiento. Al mismo tiempo, la Sociedad Portuaria de Santa Marta aseguró que sus operaciones marítimas y de carga continúan desarrollándose con normalidad.
El escenario se presenta después de las amenazas de paro armado atribuidas a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, tras operaciones de la Fuerza Pública contra esa estructura. Ante la situación, el Gobierno Nacional ordenó reforzar la seguridad en Santa Marta y en los corredores estratégicos del Magdalena, mientras Ejército y Policía mantienen desplegados dispositivos para garantizar la movilidad y proteger a la población.
Con el comercio parcialmente paralizado, restricciones en la movilidad y afectaciones al transporte de mercancías, el paro armado no solo representa un problema de seguridad para Santa Marta, sino también un duro golpe para la economía del Magdalena y del Caribe. La magnitud final de las pérdidas dependerá de la duración de las restricciones y de la velocidad con que se normalicen las actividades comerciales y productivas.






