Inicio del 2026 en Colombia está marcado por una escalda alcista, incremento del salario mínimo fue el detonante

El inicio del año 2026 en Colombia está marcado por una escalda alcista como consecuencia de la decisión del Gobierno Nacional , de incrementar el salario mínimo en 23% y el reajuste a los combustibles que se activaron desde este jueves cuando se inició el Año Nuevo, en medio de tensiones entre los sectores de la producción y Gustavo Petro que defiende la promulgación del decreto por medio del cual oficializó la asignación mensual de los trabajadores colombianos señalando que rebusca garantizar el “mínimo vital”, como lo establece la Organización Internacional del Trabajo-OIT-.
ES NOTICIA HOY:
Varios factores convergen en una tendencia alcista que está afectando la canasta familiar, presionando a hogares, comerciantes y a la política económica del país Y que al final incidirá en los precios de bienes y servicios básicos.
El presidente Gustavo Petro, ha sido enfático al manifestar: “El Gobierno afirma que el alza busca garantizar un salario “vital”, es decir, uno que permita cubrir una canasta básica familiar digna, conforme a estándares constitucionales y recomendaciones de la OIT”.
El Ejecutivo también sostiene que el aumento no necesariamente se trasladará a los precios, exhortando a las empresas a no subir precios al consumidor.
Sin embargo analistas económicos y gremios empresariales han advertido que un salto salarial por encima de la inflación esperada puede generar presiones inflacionarias, especialmente si los costos laborales se trasladan a los precios finales de bienes y servicios.
Los mercados financieros ya han reaccionado: tasas de interés implícitas y expectativas de encarecimiento de créditos han subido con el anuncio del aumento.
Colombia cerró 2025 con tasas de inflación más altas de lo esperado, alcanzando niveles que no se veían desde hace más de un año. Los precios al consumidor —especialmente de alimentos y transporte— se aceleraron, rompiendo la tendencia de moderación que se había observado meses atrás.
La inflación ha estado por encima del objetivo del Banco de la República (3%), e incluso después de ajustes en 2025, se proyectaba que inflación continuaría por encima de la meta en 2026.
Aunque el Gobierno ha mantenido ciertos subsidios y ajustes regulados para el precio de los carburantes, los costos de combustibles siguen siendo un factor que presiona precios de transporte y logística.
El transporte de mercancías representa un costo clave para los alimentos y productos básicos; cuando los precios del diésel y la gasolina suben, ese costo tiende a trasladarse a los precios de la canasta familiar.
Además, reformas tributarias propuestas por el Gobierno incluyen cambios en impuestos a combustibles que, a mediano plazo, podrían encarecer estos derivados, con efecto sobre la inflación general.
Algunos usuarios señalan que aunque los salarios suban, el costo de vida sigue creciendo, especialmente en alimento, vivienda y servicios, lo que puede erosionar el poder adquisitivo real.
Pequeños negocios advierten que asumir mayores costos laborales sin ajustar precios puede dañar la competitividad o incluso llevar al cierre de empresas si no se traslada de alguna forma parte de esos costos.
Finalmente se puede concluir de acuerdo al análisis de los representantes de los gremios y los mercados la política monetaria regida por el Banco de la República podría mantener tasas de interés altas por más tiempo para contrarrestar presiones inflacionarias generadas por salarios y otros costos.
La combinación de salarios más altos, posibles ajustes en combustibles y otros costos regulados -como educación o vivienda- sugiere que la inflación podría seguir siendo una preocupación para 2026. El impacto neto depende de cómo se traslade el ajuste de salarios a los precios de bienes esenciales. Si los aumentos de precios superan el crecimiento de ingresos, el beneficio real para los hogares podría verse reducido.





