#ALTERNATIVAPOLITICA: 76 días de Gobierno, señales de alerta en la Patria Milagro

Por JAVIER DE LA HOZ LUNA
Director de ALTERNATIVACARIBE.INFO
76 días han sido suficientes para advertir que algo está pasando al interior del Gobierno de Abelardo De La Espriella. Es necesario hacer los ajustes cuanto antes para evitar que la loable gestión del mandatario como jefe de Estado y comandante supremo de las Fuerzas Militares se vea empañada por las controversias políticas, que, al parecer, serían la verdadera causa de la tarjeta roja que le mostraron esta semana al hoy exministro Rodrigo Lara Restrepo.
Las primeras decisiones del Gobierno de Abelardo De La Espriella ponen a prueba la estabilidad política y la coherencia de la Patria Milagro.
Lara era el eslabón político entre el Gobierno y el Congreso de la República y será reemplazado, en dos semanas, por el polémico Alejandro Ordóñez Maldonado, actual embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y amigo personal de Carlos Suárez.
De estratega de la campaña presidencial, Suárez pasó a convertirse en el hombre de confianza del presidente De La Espriella y, según las señales que se observan desde distintos sectores, en una de las figuras de mayor influencia dentro del Gobierno de la Patria Milagro. Su llegada a la presidencia de la Junta Directiva de Ecopetrol y la forma abierta y frontal con la que aborda asuntos de la vida nacional, sin que aparentemente existan objeciones públicas del mandatario, alimentan el debate sobre su verdadero peso en las decisiones del Ejecutivo.
En apenas 76 días de Gobierno se han registrado cambios en dos ministerios, en la Dirección Nacional de Bomberos, en la presidencia de Colpensiones y en dos cargos de menor rango. Sin embargo, la salida de mayor relevancia política es, sin duda, la de Rodrigo Lara.
En su carta de renuncia, presentada después del anuncio presidencial sobre su salida y la llegada de Ordóñez, el exministro hizo un balance de su gestión que, aunque registra luces y sombras —entre ellas, su participación en procesos como la elección del presidente del Senado y la del contralor, entre otros—, deja clara su posición frente a la controversia por el presupuesto: considera que lo ocurrido no es responsabilidad suya.
A Lara le correspondía conseguir el respaldo de las distintas fuerzas políticas, y, según su versión, ese apoyo se consiguió. Por tanto, la responsabilidad por el error relacionado con el trámite presupuestal debería recaer en el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, contra Miguel Gómez no se han escuchado mayores cuestionamientos. ¿Qué está pasando?
La dinámica gubernamental y administrativa impuesta por el presidente Abelardo De La Espriella está siendo analizada con detenimiento por analistas políticos y especialistas en la gestión pública. El mensaje que parece transmitir el proyecto de la Patria Milagro es claro: quien no cumpla las metas se va.
No obstante, también han trascendido versiones sobre el temor que existiría entre algunos funcionarios cuando asisten a los consejos de ministros. Otros, por su parte, manifiestan públicamente que “el cambio de Colombia se debe al milagro del Tigre”. Una expresión que merece una reflexión: el único que hace milagros es Dios. No se puede perder el norte ni caer en el fanatismo. La gestión pública debe sustentarse en resultados, responsabilidad y respeto por las instituciones, no en la exaltación personal de los gobernantes.
Colombia necesita un Gobierno dinámico, decidido y comprometido con la reconstrucción nacional, después de cuatro años en los que, a juicio de numerosos sectores críticos, el país estuvo a la deriva. Sin embargo, la atención internacional sigue puesta en Colombia, entre otras razones, por los escándalos que rodearon al anterior mandatario, Gustavo Petro. A pesar de las controversias y las excentricidades que se le atribuyeron, su Gobierno mantuvo buena parte de su equipo durante los primeros cien días.
Hoy el país muestra otra cara en materia de seguridad y en la lucha contra los grupos narcoterroristas. Pero esos avances deben ir acompañados de coherencia en el manejo político y administrativo. Colombia está a las puertas de iniciar un nuevo año electoral, un periodo en el que las controversias seguramente se intensificarán en todo el territorio nacional.
Por eso, es indispensable blindar la gestión gubernamental desde la columna vertebral del Estado colombiano, fortalecer los canales de diálogo con el Congreso y garantizar que las decisiones administrativas respondan al interés general. Los cambios en el gabinete pueden ser necesarios, pero deben obedecer a razones claras y no convertirse en el reflejo de disputas internas que terminen debilitando al Gobierno.
Apenas han transcurrido 76 días. El reto del presidente Abelardo De La Espriella es demostrar que la Patria Milagro puede consolidarse con resultados, estabilidad institucional y un manejo político coherente. El país espera respuestas, no incertidumbre.
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