LOS MODELOS FEDERALISTA, DE COMUNIDADES AUTONOMICAS Y DE REGIONALIZACIÓN

Por: Eurípides Castro Sanjuán
Los modelos Federal, de Región Autonómica y de Regionalización son formas de
organizar el Estado y el gobierno, específicamente en lo que respecta a la distribución
territorial del poder político, administrativo y fiscal.
En el Federalismo, el poder está dividido entre un gobierno central y unidades territoriales
llamadas Estados, Provincias o Cantones. Cada estado federado es soberano en sus
competencias internas y preexiste o pacta la unión bajo la figura de la cosoberanía. Este
modelo se da en Estados Unidos, Alemania, México, Argentina.
Mientras que en las Comunidades Autonómicas o Estado Autonómico, es el que trata de
un modelo intermedio entre el Estado Unitario-Centralizado y el Federal. Aquí el Estado
Central es el único soberano, pero delega por ley un alto grado de autonomía política y
legislativa a las comunidades o regiones.
Es el modelo utilizado en Italia y es lo que acontece ahora en España después de la
constitución de 1978, que en su Artículo 2° consagró el derecho a la autonomía de las
nacionalidades y regiones de España, lo cual fue el resultado de un consenso histórico
entre todas las fuerzas políticas de la Transición post franquista, jugando un papel
importante el antes opositor y presidente después, Felipe González.
La Regionalización, por su parte, es principalmente un proceso político-administrativo y/o
económico. Consiste en dividir el territorio de un Estado Centralizado en regiones para
hacer más eficiente la gestión, planificar el desarrollo económico o descentralizar ciertas
funciones administrativas, pero generalmente se establece sin otorgar soberanía política
ni capacidad para crear leyes propias. Ocurre por ejemplo, con los planes de desarrollo
regional en Francia o dentro de los procesos de descentralización de varios países de
América Latina, en los que ha hecho sus primeros pininos Colombia con las RAP
respaldadas por la constitución del 91.
La realidad práctica de la Regionalización en Colombia sigue estando muy lejos de un
verdadero gobierno de Regiones autónomas como en España. Aunque, consideramos
que el modelo de Regiones Autonómicas es el objetivo teórico que se ha buscado
alcanzar. Pero aquí necesitaríamos ahora de un presidente con la voluntad infranqueable
de un Felipe González, para que se encargue de poner en marcha, consolidar y
descentralizar ese modelo en la práctica. Es decir, sacarlo de las letras y materializarlo,
porque el mecanismo de la RAP se ha tornado lento y limitado para acercarnos ágilmente
a la Autonomía Regional.
Actualmente, en Colombia existe un centralismo asfixiante donde el gobierno Central
recauda cerca del 85% de los impuestos, dejando un margen mínimo de ejecución directa
a las regiones. Se presume que más de 20 departamentos colombianos dependen en un
80% o más de las transferencias directas de la nación.
Entonces, para que Colombia consolide su proceso de Regionalización y éste deje de ser
un esquema plasmado «solo en el papel», necesitamos resolver contradicciones históricas
entre el modelo de Estado Unitario (que solo fue roto por la Constitución de Rio negro en
1862 hasta la firma de la Carta de Núñez de 1886) y el nuevo espíritu de Autonomía
Regional de la Constitución de 1991. La recomendación constituyente ha sido romper de
alguna manera esa dependencia ancestral con el Centro y con la avenida septima.
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