ALTERNATIVA POLÍTICA: Polarización, amenazas y… ¿debates?

ALTERNATIVACARIBE.INFO
Por JAVIER DE LA HOZ LUNA Director ALTERNATIVACARIBE.INFO
Colombia entra en la recta decisiva para elegir al próximo presidente de la República en medio de la polarización producto de la violencia, el narcotráfico y la corrupción; que no solo enfrenta a los actores políticos, sino que ha traspasado fronteras, poniendo bajo la lupa internacional —especialmente de Estados Unidos— el desarrollo de una contienda marcada por la confrontación entre la derecha, el centro y una izquierda que busca mantenerse en el poder tras la llegada de Gustavo Petro. Desde Washington ya se han enviado mensajes claros: garantías, transparencia y paz electoral en la primera vuelta del próximo 31 de mayo.
El mapa político comenzó a reconfigurarse con las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo. El Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza en el Congreso, mientras los partidos tradicionales —Conservador, Liberal, Cambio Radical y La U— quedaron con menos representación. El resultado no solo marca el rumbo de las presidenciales, sino que deja al descubierto fisuras internas en colectividades que durante décadas dominaron el poder político en Colombia.
Pero el panorama se torna aún más complejo. Los escándalos que rodean al Gobierno Nacional, muchos impulsados desde la propia Casa de Nariño, han profundizado la polarización en todos los estamentos de la sociedad. A esto se suma el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, un hecho que sacudió al país y encendió las alarmas a nivel internacional. Hoy, Colombia vuelve a estar en el foco global, obligada a pedir la presencia de organismos internacionales como garantes de un proceso electoral transparente, en medio de una democracia que muestra señales de desgaste.
La baraja de aspirantes a la Presidencia nunca había sido tan amplia. Sin embargo, lejos de interpretarse como fortaleza democrática, el fenómeno evidencia una profunda crisis de liderazgo y rumbo. El riesgo es claro: avanzar sin norte o, peor aún, repetir historias que ya han dejado huella en países como Venezuela.
En este ambiente cargado, las denuncias de amenazas contra candidatos como Paloma Valencia, Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda —en un grupo de 13 aspirantes— elevan la tensión al máximo. La sombra de la violencia política vuelve a aparecer en el horizonte… y la pregunta retumba con fuerza: ¿Colombia está regresando a los tiempos del miedo y del terror?
Sin embargo, desde el propio Estado surgen versiones contradictorias. Mientras se advierte sobre riesgos contra figuras del progresismo, también se asegura que no existen pruebas concretas de dichas amenazas. La duda queda en el aire: ¿se trata de alertas legítimas o de una estrategia política para agitar el ambiente electoral?
Lo cierto es que, en medio del ruido, las propuestas brillan por su ausencia. El país no escucha planes de gobierno, no conoce soluciones, no ve debate de altura. En cambio, presencia enfrentamientos estériles entre congresistas que han convertido los escenarios democráticos en trincheras ideológicas. Hoy, el debate presidencial en Colombia parece huérfano de ideas, atrapado entre denuncias, escándalos y una polarización que amenaza con dejar a los ciudadanos sin respuestas y al país, una vez más, en la incertidumbre.



