La diputada Isabella Pulgar Mota renuncia a su curul en la Asamblea del Atlántico para servir desde nuevas esferas

“Hoy quiero comunicarle al departamento del Atlántico que he tomado la decisión de presentar formalmente mi renuncia a mi curul como diputada de la Asamblea Departamental, con el propósito de iniciar una nueva etapa de formación académica y servicio público”, el anuncio lo hizo la diputada Isabella Pulgar Mota, familiares, amigos, seguidores y periodistas reunidos en el hotel Dann Carlton.
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Agregó que “desde el primer día, tome la decisión de no llegar a ocupar una silla, a llenar un espacio y mucho menos a aprender a guardar silencio. Todo lo contrario. Vine a ejercer control político. Vine a incomodar cuando era necesario. Vine a hacer preguntas que muchos no querían escuchar”.
“Durante este tiempo impulsé debates, elevé denuncias, presenté derechos de petición, acompañé a los ciudadanos, recorrí municipios y puse temas incómodos sobre la mesa, porque la política no se trata de agradar al poder, sino de tener un sentido social en beneficio del pueblo. Por eso, si algo me llevo de esta curul, es la tranquilidad de haber actuado con valentía, coherencia y amor por este departamento”, indicó. Precisó que “honré la confianza de quienes creyeron desde el comienzo, de quienes se sumaron en el camino, y de quienes aún están por llegar. También aprendí muchas cosas sobre lo público, pero también sobre mí y entendí que servirle a la gente no solamente exige ganas o valentía sino que también exige preparación, madurez y la capacidad de seguir creciendo”, sostuvo.
Explicó que “después de muchos meses de reflexión, de conversaciones con mi familia, con personas cercanas y con ciudadanos que me han acompañado en este camino, entendí que había llegado el momento de abrir una nueva etapa en mi vida, distinta, que me exige tiempo, concentración, disciplina, libertad, y seguir creciendo para estar a la altura de los retos que tiene nuestro departamento”.
“Hoy renuncio a una curul pero no renuncio al Atlántico ni a las causas que he defendido. Cierro una etapa, pero también abro una etapa mucho más profunda, de formación, de territorio y de escucha social para seguir preparándome, creciendo y seguir sirviendo a este departamento desde nuevas esferas” agregó.“Doy gracias a mis electores, a mis colegas de la duma que compartieron debates y a todos los ciudadanos que aportaron con sus voces y evidencias. Esta renuncia no es un adiós, sino un “hasta pronto” en una nueva forma. Seguiré trabajando incansablemente, desde el espacio que la ciudadanía me permita, por un Atlántico más próspero, transparente y justo. Mi voz no se apaga: se libera para sonar con mayor claridad y contundencia”, dijo. Porque mi compromiso siempre ha sido, es y será, con los ciudadanos que están cansados de lo mismo pero que todavía tienen esperanza y hoy les quiero que esto apenas comienza y que lo que viene lo construiremos junto a miles de atlanticenses valientes, porque eso somos, somos valientes”, concluyó
Desde su curul en la Asamblea del Atlántico Pulgar Mota hizo, entre otras, las siguientes denuncias:
* El uso de los recursos de la tasa de seguridad y convivencia, cuyos resultados no se ven ni en mayor seguridad, ni en convivencia, ni en el mejoramiento de plazas y parques públicos insistiendo en la necesidad de un mayor control a los contratos financiados con estos dineros cuyo manejo la gobernación cedió.
* La grave crisis en la ESE Universitaria del Atlántico, alertando sobre su delicada situación financiera y operativa.
* La falta de transparencia en diversos convenios, especialmente los que fueron suscritos con las empresas de economía mixta Edubar y Puerta de Oro, así como en la ejecución de importantes proyectos departamentales cuya ejecución estaba a cargo de esas dos entidades.
* Las demoras injustificadas y la posible interferencia desde el ejecutivo en debates clave para el departamento, como los relacionados con Edubar, Puerta de Oro y otros asuntos de interés general.
* La insuficiente respuesta a problemas estructurales que afectan la calidad de vida de los atlanticenses, como el acceso a servicios públicos de calidad y la verdadera atención a las necesidades de los territorios.





